martes, 19 de mayo de 2009

UNA NOTA A UNA AMIGA:

Querida; el silencio entre los que se aman, habla mas alto que muchas palabras. Sabemos que la confianza en el Todopoderoso es grande, también la nuestra; a la vez entendemos lo que se siente cuando nos alcanzan situaciones difíciles; que no esperamos ni deseamos. ES MARAVILLOSO sentir eso: dolor y confianza a la misma vez; aflicción y paz al mismo tiempo. ES "SUPER" lo que Cristo hizo; cuando se hizo hombre, vino a sentir como nosotros para que estemos seguros que nos entiende en nuestra debilidad y aflicción carnal y creo en lo profundo de mi alma que también vino a enseñarnos a sentir como Dios "siente". En El se entrelaza lo divino y lo humano en una forma maravillosa. ¡Que bueno que eso es así! Sentimos como carnales débiles y pequeños y a la vez, allá adentro, profundo en el alma, experimentamos un Gigante Poderoso (Dios) que se levanta dentro de nosotros dándonos paz, confianza y seguridad. Te entiendo querida. Tu amiga, Judith.
10/9/2003

JUNTOS

Juntos se han mantenido durante cuarenta años.
Enlace divino que amortigua el dolor
e incrementa las alegrías.

Adhesión poderosa que resiste las fuerzas
que se oponen y luchan por separar.

Unión que se logra por la costumbre
y el constante estar presentes.

Entretejidos como lo esta la carne a su hueso
a causa de la persistente fluidez
de presencia
de ambos en el mismo lugar y con los mismos fines.

Juntos para que en manera sencilla se cumpla la palabra ya dicha:
"Esto es ahora carne de mi carne y hueso de mis huesos"

Juntos en el camino arduo y pedregoso;
doblándose unidos e incorporándose unánimes.

Juntos, mirando a lo alto, con una misma esperanza.
Juntos, corriendo hacia la misma meta,
puestos los ojos en un mismo fin
y ambas manos en un mismo arado.

Juntos, tan juntos que no hay grietas entre ambos
por donde se pierda la comprensión, armonía y fidelidad.

Tan juntos que construyen murallas
que protegen sus mentes y corazones.

Juntos sirviéndose y amándose el uno al otro.
Juntos hasta el fin.

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Esta reflexión la dedique a mi padre espiritual y a su esposa,
el Dr. José A. Reyes y Olfa Reyes; durante la celebración de
sus cuarenta años de ministerio.
Catedral de la Esperanza
Mayo 28, 2004.


martes, 12 de mayo de 2009

ORACION

Oh Señor, que seamos llenos del celo santo de Dios.
Que El nos anime a luchar por lo nuestro.
Sí, a luchar por lo nuestro;
por la obra misionera en nuestro país,
por nuestra institución a nivel nacional,
por nuestro pueblo, por nuestro barrio, por nuestra iglesia local.

Sí Señor, ayúdanos a luchar por lo nuestro;
por lo de aquellos, por lo de éstos,
por los mas lejanos, por los mas cercanos,
por el vecino, por el amigo,
por la familia lejana, por la familia cercana,
por los que han salido de nuestra casa,
por los que aún estan junto a nosotros.

Pero Señor, sobre todas las cosas;
llename de deseo ardiente, de pasión para
luchar por mí mismo.
Para esforzarme por ser mejor,
por agradarte, por obedecerte.
Ayúdame a luchar por mejorar mis actitudes,
mis acciones, mi conversación,
mi manera de pensar.

Señor, que me esfuerce por lo mío sin codiciar lo ajeno:
Porque el que codicia lo ajeno, no merece lo que posee.

Por Judith Diaz
Agosto 2003