Oh Señor, que seamos llenos del celo santo de Dios.
Que El nos anime a luchar por lo nuestro.
Sí, a luchar por lo nuestro;
por la obra misionera en nuestro país,
por nuestra institución a nivel nacional,
por nuestro pueblo, por nuestro barrio, por nuestra iglesia local.
Sí Señor, ayúdanos a luchar por lo nuestro;
por lo de aquellos, por lo de éstos,
por los mas lejanos, por los mas cercanos,
por el vecino, por el amigo,
por la familia lejana, por la familia cercana,
por los que han salido de nuestra casa,
por los que aún estan junto a nosotros.
Pero Señor, sobre todas las cosas;
llename de deseo ardiente, de pasión para
luchar por mí mismo.
Para esforzarme por ser mejor,
por agradarte, por obedecerte.
Ayúdame a luchar por mejorar mis actitudes,
mis acciones, mi conversación,
mi manera de pensar.
Señor, que me esfuerce por lo mío sin codiciar lo ajeno:
Porque el que codicia lo ajeno, no merece lo que posee.
Por Judith Diaz
Agosto 2003
martes, 12 de mayo de 2009
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